Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2004.

Resumen

03/08/2004

Apuntes

schiele-egon-baeumchen-s-28-2602401.jpgEgon Schiele, Baeumchen.

En el cuaderno de notas, es decir, aquí mismo, dos visitas obligadas a los arrabales del diccionario:

Intuición: Percepción clara e inmediata de una idea o situación, sin necesidad de razonamiento lógico.

Concepto: Idea, representación mental de una realidad, un objeto o algo similar.

Atando cabos sueltos como en esos enigmas matemáticos que hacen las delicias de itn.

Vengo de visitar algo lejano que resulta necesario como autentico potenciador de vida.

Si quieren, pueden hacer la prueba; por ejemplo: piensen en la suya, en su propia vida; procuren parar un momento.

¿Alguien es capaz de ver lo visto todos los días con otros ojos?

Es como un juego divertido, eléctrico, pero puede resultar determinante.

¿Alguien quiere jugar ahora a un juego diferente?

Bueno, también es posible seguir con lo teorético, vistiendo a lo que llega desnudo, desposeyendo de vida incluso; ustedes mismos eligen, tienen esa capacidad. Al fin y al cabo, si no consiguen asimilar las reglas y las descargas eléctricas, siempre pueden cambiar de juego.

En todas partes es propio de la mística volver a transformar el concepto en intuición, escribió Wilhelm Wundt (1832-1920), profesor de medicina y psicología de la Universidad alemana de Leipzig.

La mística es la explosión que antepone la intuición al concepto.

La pesadilla me hizo hablar numerosas tonterías, incluso verdaderas, casi al final de la noche; esto supone, aunque me cueste reconocerlo, una autentica novedad con respecto a las últimas novedades.

Últimamente no hablaba nada, ni dormido ni despierto, ocupado como estaba en resolver la realidad y sus múltiples interpretaciones.

La mayoría de las calles de la Red están tan vacías como las calles de mi ciudad.

En el trabajo, además, me he quedado solo: vacaciones, sí, pero también inesperadas renuncias.

Tengo la mente puesta en otro sitio, muy alejado de aquí, distinto, aunque apenas hay prueba de ello.

La verdad, sí, pero sigo investigando.

Ya sé que puede parecer ridículo, pero no conviene olvidarlo: en algo tengo que matar el tiempo.

En otras palabras: tengo que elegir un juego.

FUNDAMENTO:

Cerrado por vacaciones

Me tomo unos días de vacaciones: estaré alejado del blog durante el mes de Agosto, cargando las pilas. Bueno, tampoco es para tanto; además, así, los que pasen por aquí, evitarán la lectura de ciertas tonterías. Conozco numerosos artesanos de la palabra, pero pocos, poquísimos, poetas. Así que, ya lo saben: revisen su colección de poéticas; media botella vacía aparece donde antes no había nada. La verdad, sí, pero sigo investigando. Nos vemos en septiembre.
03/08/2004 18:35 #. Hay 5 comentarios.

26/08/2004

Ida y vuelta

La piedra informativa no deja lugar a dudas: verdaderamente estamos en el Punto Mágico, llegar hasta aquí ha merecido la pena. El bosque de pinos, arqueados en danza plástica, guarda nuestras espaldas. La arena, proyectada por el viento, araña con fuerza nuestra piel; estamos seguros de no habernos equivocado. Todo parece confirmar el dicho castizo del actor Antonio Gamero: Como fuera de casa no se está en ningún lao. Contemplamos el mismo escenario que hace 3000 años contemplaron los fenicios, el lugar elegido para la construcción de su famoso templo a Melkart. El atardecer es el mismo que pudieron observar Aníbal y Julio Cesar; al parecer, durante los equinoccios de primavera y otoño, el candente disco solar se situaba justo sobre la vertical del Santuario de Hércules; más tarde, se apagaba en las aguas del atlántico con estruendosos chirridos. A mi lado, escondido en un aparato metálico de forma circular, Dieguito describe su ADN flamenco: me explica que vino de una estrella y hacia una estrella va y la cosa no deja de tener su gracia. Yo le escucho atentamente con un ejemplar de Tusitala bajo el brazo; después, a pesar de las distancias estelares, quedamos para tomar unas huevas aliñadas en la Peña de Emilio Oliva. Todo esto sucede ahora, aquí mismo, delante de la pantalla, en un maravilloso viaje de ida y vuelta. Lo guarda la memoria reciente y el color artificial de las fotografías. Regreso a la playa de Zahara, al chiringuito playero donde retrato a un gitanillo entre dos imágenes casi religiosas. Las dos imágenes reflejan el rostro inanimado de un santo popular; el muchacho, moreno y desgreñado, es mi hijo. Lo mejor de todo, no obstante, es que, en un abrir y cerrar de ojos, estoy de nuevo en casa. Necesito saber que he regresado, que ahora voy a contarlo. Aunque pudiera parecer lo contrario no hay contradicción entre las dos apuestas. Si Borges afirmaba que las vísperas también pertenecen al viaje, yo puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que el destino prefijado del viaje no es otro que el regreso. Lo explica a la perfección Fernando Savater en un ejercicio de filósofo aventurero: Se viaja hacia lo que sea, al capricho, a lo superfluo: se vuelve a lo imprescindible. Por lo común, todo viaje es de ida y vuelta, pero al autentico viajero lo que debe gustarle es la ida, aunque haya luego que volver; en cambio a mí lo que me gusta es el regreso, aunque para disfrutarlo haya que partir antes. ¿Viajero yo? No, sólo "regresador". Verdaderamente estamos en el Punto Mágico: llegar hasta aquí ha merecido la pena.
26/08/2004 02:25 #. Hay 2 comentarios.

30/08/2004

Instalaciones

En el fondo, esto puede sucederle a cualquiera. Se trata simplemente de objetos cotidianos idénticos en principio a otros objetos cotidianos, pero destinados en este caso a un uso distinto. ¿Por qué estos objetos quedan transfigurados al ser convertidos en obras de arte? ¿En qué se diferencian a pesar de ser prácticamente similares? ¿Cual es el por qué de esa diferencia cuando, en el fondo, se trata de objetos semejantes? La empleada de la limpieza de la galería Tate Britain que hace unos días se encontró de frente con Recreation of the first Public Demostration of Auto Destructive Art, la instalación de Gustav Metzger creada en 1959 e incluida ahora en la exposición Arte y los sesenta: así fue el mañana, no estaba preparada para responder a estas preguntas; lo suyo era mantener limpia la sala del museo londinense donde se expone dicha instalación y así lo hizo. Como tantas otras veces recorrió el pasillo cargada con un objeto esencial y determinado pero a la vez demasiado reconocible, demasiado familiar. Desde el momento en que observó aquella bolsa de plástico llena de periódicos y cartones viejos supo que su destino final era el contenedor de la basura.

En sus Lecciones y conversaciones sobre estética, psicología y creencia religiosa de 1938, Ludwig Wittgenstein apunta una definición muy propia de su estilo persuasivo, definición que sienta las bases de lo que el filósofo austriaco entiende por estética. Sé exactamente -explica Wittgenstein- lo que sucede cuando alguien que entiende mucho de costura va al sastre, sé también lo que sucede cuando va alguien que no entiende nada de costura: qué dice, cómo actúa, etc. Eso es estética. La estética de Wittgenstein no es propiamente una estética, si no más bien filosofía de Wittgenstein. El arte -como señala Isidoro Reguera en la Introducción a la edición en castellano de las citadas Lecciones- sería una práctica; la estética, un lenguaje-objeto sobre esa práctica; y la filosofía, un metalenguaje sobre ese lenguaje. Wittgenstein se sitúa siempre en este metalenguaje ayudándonos a pensar de manera diferente y a plantear los problemas desde otra perspectiva; a aclarar los espacios oscuros más allá de esencialismos y conceptos absolutos. La explicación estética, para Wittgenstein, no es más que descripción de conductas, acciones y reacciones (la reacción de la empleada de la limpieza, por ejemplo), porque en la mayoría de las ocasiones, a pesar de nuestros esfuerzos, resulta imposible hablar de arte. La persona que entiende mucho de costura y acude al sastre con frecuencia (la persona habituada a preguntarse cuándo se produce el arte) conoce a la perfección las reglas del juego de esa práctica social determinada; con relación a esas reglas edificará la escala de referencias y de juegos lingüísticos que le unen a la misma, sintiéndose cómoda dentro de los límites de un edificio que conoce a la perfección. El extraño al juego, en cambio, se comportará de manera distinta a cómo habla o actúa el experto en costura (el especialista en arte) en las mismas circunstancias o ante los mismos objetos. El contenido de las afirmaciones, el valor de las posibles contradicciones, la repetición o la infinidad de posibilidades, carecerán de la menor importancia. Dentro del juego, dominando las reglas, suceden ciertas cosas; fuera de él, sencillamente, otras dispares.

La creación continua del lenguaje y de la vida humana también incluye, como no podía ser menos, el juego del trabajo y de la supervivencia; en este juego se encontraba la empleada de la limpieza cuando se cruzaron en él las reglas de un juego diferente. Aquella bolsa de plástico formaba parte de la instalación y, por tanto, trataba sobre algo, portaba en sí misma un contenido o significado, encarnaba en sí misma y en compañía de los objetos de la instalación su propio significado. Arthur C. Danto considera que, sin estas condiciones, sería prácticamente imposible imaginar qué aspecto podría tener la definición de arte. Lástima que la empleada de la limpieza desconociera las reglas de un juego repleto de tentativas y débiles aproximaciones. Sin duda alguien debió de facilitarle, junto con los útiles de limpieza y las tareas de la jornada, un ejemplar de La transfiguración del lugar común. Sin él resulta ciertamente difícil, si no imposible, diferenciar una bolsa de plástico llena de periódicos y cartones viejos de una bolsa de plástico llena de periódicos y cartones viejos.
30/08/2004 00:47 #. Hay 2 comentarios.


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